Lesbicidio en Argentina: Los innombrables
A la memoria de Roxana, Pamela y Andrea.
Me preguntaba los últimos días si mi vejez lésbica será tranquila, si podré descansar a gusto en mis noches cuando los días se hagan más exhaustos o si por el contrario, despertaré sigilosa y atenta cuidando que no me arrojen nada que ponga en peligro mi integridad o de las mujeres que habiten conmigo. Me pregunté si rodeando los 50 años estaré más segura que ahora.
¡A los 50 años seguramente no tendré la misma actividad física que ahora a los 30!
Hoy, aprendo a vivir tranquila, sin resignación y con el amor deliberado por una vida digna. A pesar de ello, sé que existen humanos en el mundo a quienes esta indiferencia al miedo y al nihilismo presente, les genera un ruido desesperante, entonces me imaginé toda la escena en la que descansando en mi lugar de sueño junto con mujeres que seguramente amo, fuese atravesado con brutal violencia (como es costumbre de los humanos). Si la tortura es normal y costumbre para estos humanos desesperados ¿por qué dejar de nombrarlos?
El análisis de quiénes cooptan luchas se queda reducido a tomarse el espacio y hablar de la derecha, culpando su discurso de odio, ¿Por qué no nombrar y narrar lo sucedido? ¿Por qué no hablar del cuerpo armado de estos humanos innombrables que tienen construida ya, una cultura de odio contra las mujeres que roban mujeres?
Sí, en la lógica de los innombrables lo que las mujeres describimos como mujeres que aman mujeres, estos seres lo describen como mujeres que roban mujeres.
La segregación hacia las lesbianas no es posterior al gobierno de Milei, que se esté tornando en formas más violentas no significa que sea de ahora. Existe una actividad previa que la potencia y tiene que ver con esos humanos que no se pueden nombrar, porque hacerlo hace que mágicamente los humanos rechacen la verdad objetiva que narramos las mujeres. Es preferible para los humanos reunirse y congregarse a restarle voz a las mujeres lúcidas diciendo que es culpa de Milei.
Escribo con gran tristeza desde este pequeño recurso que sostengo, llamada por la lucidez de la palabra. Sin convocar a los humanos pudimos despedir a las mismas en la Pola, ¿necesitamos las lesbianas convocar? No, para que aparezcamos a encender velitas, declamar y comprender lo sucedido solo necesitamos hablarlo con las mismas y las mismas aparecen, declaman, prenden velitas y hablan.
Las mismas de ayer y de hoy serán las mismas de mañana, las mismas siempre están.
Adiós para siempre a las mismas a quienes injustamente se les arrebató la vida en Barracas de una forma cruel y despiadada. El humano Fernando Barrientos, convocado por los humanos que corresponden desde hace siglos a la segregación contra las mujeres que roban mujeres y decidido a hacer uso consciente de la ley del Padre asesinó cruel y despiadadamente a las amoras.
En el mundo de los humanos, seguimos las mismas despidiendo a las mismas.
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