De todos los colores el gris es uno de mis favoritos, me gusta observar este color con atención, he existido habitando los distintos tonos de gris, del más claro al más oscuro, confieso que en un des-cuido lo he visto saltar de la claridad a oscurecerse por completo y el gris no es así, él no salta y se oscurece de repente. Soy yo quien no se observa, no tengo claro si alguna sabe cómo hacerlo, eso de observarse a sí misma con atención. Sin embargo, he decidido narrarlo, puesto que dudo ser la única que haya pensado en el gris -o cualquier otro color- como fuente de observación hacia sí misma. En incontables ocasiones me he quedado encerrada en una oscuridad profunda, no sé si en la "ameba" que cuenta La Pisano o hundida en un lodo que me llega hasta el cuello, con nudo en la garganta y frío en el pecho. Es un instante oscuro en donde mi cuerpo olvida el amor que lo ha acariciado, cuidado y protegido. Mi cuerpo almado emite distintos tonos, que los quiera ver o no, no...