El Gris: para voltear la mirada

 

De todos los colores el gris es uno de mis favoritos, me gusta observar este color con atención, he existido habitando los distintos tonos de gris, del más claro al más oscuro, confieso que en un des-cuido lo he visto saltar de la claridad a oscurecerse por completo y el gris no es así, él no salta y se oscurece de repente. Soy yo quien no se observa, no tengo claro si alguna sabe cómo hacerlo, eso de observarse a sí misma con atención. Sin embargo, he decidido narrarlo, puesto que dudo ser la única que haya pensado en el gris -o cualquier otro color- como fuente de observación hacia sí misma.

En incontables ocasiones me he quedado encerrada en una oscuridad profunda, no sé si en la "ameba" que cuenta La Pisano o hundida en un lodo que me llega hasta el cuello, con nudo en la garganta y frío en el pecho. Es un instante oscuro en donde mi cuerpo olvida el amor que lo ha acariciado, cuidado y protegido.

Mi cuerpo almado emite distintos tonos, que los quiera ver o no, notar o no, sentir o no, para mí se debe a la importancia de voltear la mirada en el momento preciso de afuera hacia dentro -siguiendo a mi cuerpo- rotar mis ojos hacia dentro con el miedo a descubrir-me y entender. Mi cuerpo se nubla por la violencia, descubrir el amor no me causa terror, pero saberme agredida, descuidada y desprotegida sí, en ese instante el terror me aborda.

Sé que el amor se aclara cuando entiendo mi miedo y cuando lo entiendo me siento liberada, hablo de "la magnitud del amor", no sé cuánto mide el amor, mas sí identifico cuando está y cuando no, el riesgo está cuando no habita y aun así me quedo atrapada, atrapada en donde el amor no está. Entender la agresión como falta de amor y no como "Amor, tu agresión me hace falta".

He aprendido poco a poco a voltear mi mirada de afuera hacia dentro, así que por lo pronto no deseo llegar a ninguna conclusión, ahora quiero aprender a voltear mi mirada de dentro hacia afuera para reaccionar creyendo en lo que mi cuerpo almado está sintiendo. Sí, recordar el amor en momentos de falta para esquivar la ameba e irme.

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